La noche en que un dictador de Corea del Sur cayó por los disparos de su propio jefe de espías en una cena privada

Park Chung-hee había llegado a la presidencia de Corea del Sur mediante un golpe militar y construyó un sistema que concentraba toda la autoridad en sus manos. El hombre que lo asesinó, Kim Jae-gyu, era el jefe de los servicios de inteligencia y formaba parte de su círculo íntimo
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