“Lo maté porque era un enemigo de la gente buena”: las últimas palabras del anarquista que asesinó a un presidente estadounidense

Leon Czolgosz murió electrocutado en la prisión de Auburn, en Nueva York, el 29 de octubre de 1901, menos de dos meses después de que matara al mandatario estadounidense. Nunca se arrepintió de haber cometido el magnicidio y su cadáver fue disuelto con ácido antes de ser enterrado en el cementerio de la cárcel
Read the full story at Infobae AmericasOpen in the live monitor